Si puedes soñarlo, puedes hacerlo

Triunfar contra todo pronóstico


Fundar un nuevo negocio puede implicarte muchos motivos: el sueño de ser tu propio jefe, convertir tu afición en una empresa rentable, expresar tu creatividad o simplemente alcanzar la libertad financiera.

Si puedes soñarlo, puedes hacerlo.

Walt Disney


Es esta la máxima de Walt Disney, que nos inspira a luchar siempre por lo que soñamos, pero debemos tomar en cuenta que perseguir un sueño puede ser arriesgado.

Quienes deciden intentarlo cargan consigo mismos un espíritu emprendedor que los incita a renunciar a su zona de confort, un empleo ya remunerado por ejemplo, para enfrentarse así a un futuro incierto.

Otros tantos necesitan un pequeño empujón que los obligue a comenzar a luchar por sus sueños, un despido inesperado por ejemplo, para estas personas su “finiquito” puede ser un buen trampolín para comenzar su proyecto de emprendimiento.

Sin importar cuál sea tu situación, el día de hoy quiero regalarte un gran consejo para cualquiera que sea tu proyecto de vida o idea de negocio.

No pierdas la fe

Los motivos para iniciar tu propio negocio pueden ser diversos, pero todos los emprendedores comparten una característica en común: que están dispuestos a correr riesgos.

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Debes saber de antemano, que muy pocas personas logran su objetivo al primer intento, ya que este proceso puede implicar una alta exigencia en resistencia y tenacidad para resolver problemas y la capacidad de enfrentar y soportar cuando alguien nos diga que NO a algo: NO quiero tu producto, NO te voy a prestar dinero, tu idea NO me agrada.

Si aún no comienzas tu primer emprendimiento, será mejor que adoptes esta palabra y aprendas a amarla cuánto antes, para que cuando comiences a escucharla no te pegue directamente en el orgullo impidiéndote avanzar hacia tus objetivos.

Un consejo: no te tomes los NO como algo personal, con el tiempo aprenderás que cuando alguien te dice que NO a algo, es simplemente porque lo que le ofreces no es para esa persona en ese momento.

Sin embargo, si tienes suficiente fe y pones suficiente perseverancia en tus proyectos, llegará un punto en que tu proyecto simplemente comenzará a viajar hacia arriba.

Walt Disney tuvo que hacer 305 solicitudes de crédito a distintas instituciones financieras hasta que al fin pudo encontrar a un banco que confiara en su proyecto y decidiera prestarle los $15,000 USD que necesitaba, lo equivalente hoy en día a más de $1M USD.

¿Te imaginas que hubiera sido de sus proyectos si él hubiera decidido rendirse cuando fue rechazado por el banco número 304?

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